La columna de Piero Morosini: Romper la marca “Lima”

Al igual que en español, una de las acepciones del verbo inglés “to smash” (romper) describe aquel instante mágico en el cual se reconoce el haber logrado extraer el máximo provecho de un talento, oportunidad, o idea. 

Hace ya mas de dos décadas, Nueva York “la rompió” espectacularmente cuando se transformó, de un destino turístico importante, en una de las más reconocibles marcas globales, con un logo increíble (el omnipresente “I love New York” cuyo genial corazoncito rojo remplazaba al verbo “love”), una canción icónica (“New York, New York”), y un sinnúmero de imágenes sugestivas (quien no recuerda, por ejemplo, los poéticos atardeceres nublados sobre Manhattan en las películas de Woody Allen). Inspiradas por el éxito impresionante de Nueva York, muchas ciudades europeas han intentado “romperla” a nivel global. Alguna como Berlín lo ha hecho bastante bien desde el año 2004 bajo el logo: “Berlin ist arm, aber sexy” – “Berlín es pobre pero sexy”. Otras, como Sevilla, han conseguido resultados mucho más modestos.

Los beneficios que una ciudad obtiene tras “romperla” como marca global son tan obvios como tangibles. Atraídos por la magia que las marcas potentes suelen emanar, turistas, capital intelectual de primer nivel e inversiones de gran magnitud, convierten a dichas ciudades en destino privilegiado a nivel mundial. Lo viví en Barcelona, ciudad que paseé por primera vez en 1989 con una cierta compasión al verla en un estado de tal abandono que ni siquiera visité lo que en ese entonces era su muy degradado y peligroso puerto. Sin embargo, como es bien sabido, desde el año 1989 Barcelona se recreó completamente, utilizando tanto viejas fórmulas – ¡que hasta incluían las películas de Woody Allen! – como una novedosa interpretación de eventos globales, en este caso los Juegos Olímpicos de 1992, para autopromocionarse brillantemente como ciudad.

¿Qué tan cerca estamos de “romper la marca Lima”? Más de lo que se suele creer. Por un lado, en mis continuos viajes a Europa compruebo una creciente y positiva curiosidad por esta nuestra ciudad tan antigua y tan única. Por otro lado, he descubierto que algunas de las iniciativas más efectivas para transformar a Lima en una marca positiva a nivel global, están al alcance de todos y no requieren inversiones a gran escala (como aquellas que muchos candidatos a la alcaldía de la ciudad actualmente proponen). Me concentraré en tres de ellas que considero tanto simples como fundamentales: conocer mejor nuestra ciudad, focalizarnos en lo positivo que Lima ofrece, y comunicarlo a los demás.

Conocer mejor Lima es fácil. Basta emplear una hora frente a un buen buscador de Internet y redescubriremos cosas increíbles. Como que Lima es la única capital del mundo a lo largo de cuyo malecón se pueden correr olas con tabla hawaiana, avistar cetáceos y nadar entre lobos marinos (mis simpáticos amigos australianos me dijeron que estaba equivocado, que en Sydney también se puede correr tabla. Mentira. Para hacerlo, se tiene que viajar al menos 100 kilómetros fuera de la ciudad. Y Sydney no es la capital de Australia). O que Lima se apresta a inaugurar el mejor teatro de Sudamérica, y cuenta con un mayor número de pirámides que el Cairo (solo que aquí se les llama “huacas”). O que la primera ópera de América: “la Púrpura de la Rosa” se compuso y estrenó en Lima en 1701. Emplee solamente una hora de su vida y seguramente redescubrirá este tipo de cosas impresionantes acerca de Lima. Los más aventureros pueden incluso caminar por la ciudad para redescubrirla. Antes de morirse de risa ante la sugerencia, considere el lector que un holandés se gana la vida haciendo caminatas por nueve circuitos de Lima. ¿Increíble? Descúbralo en www.limawalks.blogspot.com (Un dato curioso: muchos de los clientes de este imaginativo holandés son limeños.)

Focalizarnos en lo positivo de Lima significa no sólo redescubrir el sinnúmero de cosas excelentes que la ciudad ofrece, sino usar la imaginación para transformar lo aparentemente negativo en positivo. Para ello, es fundamental mejorar nuestra capacidad de observar las cosas en su contexto real. Como sospecho que, al llegar a este punto, el lector peruano promedio piensa en lo osado que sería intentar “romper la marca Lima” en medio de la inseguridad y otros graves problemas que vivimos, usaré precisamente esto como ejemplo. Hace dos semanas, el diario español “La Razón” publicó las estadísticas internacionales de asesinatos por cada 100,000 habitantes para el año de 2009. Los resultados me sorprendieron. Países como Venezuela, Colombia, Brasil y muchas naciones centroamericanas ostentan bastante más de 40 asesinatos por cada 100,000 habitantes al año. Compare esto con el 3.5 de España y el 5.17 de Estados Unidos. ¿Y el Perú? 5.57. Más que países de primer mundo en Europa y Norte América pero infinitamente menos que aquellos países verdaderamente violentos. ¿El transporte limeño es caótico? Recientemente, una residente estadounidense en Lima propuso seriamente a los turistas de su país la experiencia de viajar en “combi” como un excepcional ejercicio de empatía que abre la mente y estimula la creatividad.

Finalmente, una vez iniciado el viaje hacia el redescubrimiento positivo de Lima, comunique sus hallazgos por correo electrónico a sus amigos. En los años setenta, un matemático estadounidense demostró que, en promedio, cualquiera persona puede llegar a cualquiera otra en el mundo – así como lo leen, cualquiera, sea ésta Shakira, Obama o Iker Casillas – a través de seis individuos, el primero de los cuales es una persona que ya se conoce. Ese principio – llamado la “ley de los seis grados de separación” – es lo que hace de la publicidad viral “boca-a-boca” y del Internet, instrumentos de publicidad tan potentes. De modo que hacen falta sólo unos pocos miles de personas para desencadenar una ola irresistible de mensajes positivos cuyo resultado inevitable sea “romper la marca Lima” en el mundo.

No pretendo ignorar el calamitoso estado de nuestro transporte público ni la creciente inseguridad que se vive actualmente en Lima. No. Es urgente dar solución a este grave tipo de problemas y estoy seguro que así se hará. Lo que sostengo es que nada de esto impide - hoy mismo - usar positiva y efectivamente la imaginación para transformar “Lima” en una marca global. Para lograrlo, formemos parte activa del grupo de buenos mensajeros de la ciudad, ya que el resto – los logos, las canciones, los eventos, y hasta las películas – suelen llegar después, en la cresta de la ola. Es lo que Nueva York, Barcelona y Berlín nos enseñan con matemática precisión.

Piero Morosini, PhD
9 de Septiembre de 2010

Piero Morosini, es autor, conferencista y consultor de reconocido prestigio internacional, quien ayuda a individuos y organizaciones a aplicar la imaginación para desarrollar futuros extraordinariamente exitosos. Ha obtenido un PhD, un MBA y un M.A. en la Wharton School de la Universidad de Pensilvania, en Filadelfia. La edición en español de su último libro: “Las Siete Llaves de la Imaginación” (LID Editorial, Madrid), está a la venta en Lima en las Librerías Zeta. www.sevenkeystoimagination.com