¿Para qué pensar normalmente?
‘Negro como el carbón’ sería la más normal de las metáforas de no ser por Justin Hall-Tipping. Hace seis años, este empresario estadounidense reunió un equipo científico de primer nivel que por primera vez logró vaporizar el carbón convirtiéndolo en una especie de gas compuesto por infinitesimales nano-moléculas. Al recondensar dichas moléculas, el equipo liderado por Hall-Tipping descubrió con sorpresa que el negro carbón se había transformado en algo totalmente diferente. Este nuevo material, denominado nano-tubos de carbón, es transparente y flexible como un incoloro forro de plástico. Sin embargo, lo más increíble de este producto no es su insólito aspecto, sino el hecho que los nano-tubos de carbón pueden transformar la luz atmosférica en electricidad, y son capaces de conducir dicha energía eléctrica con una efectividad mil veces mayor que el cobre. Así pues, las ventanas de una casa común y corriente – o de un rascacielos, o de prácticamente cualquier tipo de construcción física – pueden ser fácilmente transformadas en centrales energéticas completamente autónomas de las redes públicas de electricidad. Aún en la noche más profunda, las nano-moléculas de carbón continúan a mutar la luz infra-roja en electrones, iluminando el interior de una habitación con una claridad espectral muy similar a aquella proporcionada por la tecnología de visión nocturna de nuestras actuales video-cámaras domésticas. La empresa de Hall-Tipping tiene como objetivo muy próximo ofrecernos a todos la posibilidad de obtener estos mágicos resultados simplemente recubriendo las ventanas de nuestras moradas con una fina y transparente película de sus maravillosos nano-tubos de carbón.
Las nano-moléculas de carbón pertenecen a una generación de tecnologías improbables que ya existen y que cambiarán veloz y radicalmente nuestro modo de vivir, innovar y diseñar estrategias de negocios. Ejemplos de estas tecnologías incluyen: hornos que producen un fuego sin CO2 a partir del agua, mediante simples procesos electroquímicos que separan las moléculas de hidrógeno y oxígeno del vital elemento líquido; procesos naturales que permiten sembrar y cosechar pilas voltaicas; bacterias que viven en la humedad de los desechos orgánicos y son capaces de producir plásticos desechables y no contaminantes; y una innumerable lista de fuentes energéticas limpias, accesibles y baratas.
Todo esto sugiere que debemos modificar sustancialmente nuestras arraigadas ideas acerca de la ‘normalidad’ como algo evidente y deseable a la vez, así como del ‘futuro’ como aquello que debe acaecer el día de mañana. En el mundo de la nanotecnología y de la bio-ciencia que actualmente nos rodea, nada es ‘normal’. El carbón es transparente, la energía nos pertenece, y los procesos industriales son cien por ciento reciclables y cero por ciento contaminantes. Por otro lado, en el mundo post-informático en que vivimos, el futuro ya sucedió. Nuestra tarea es aprender a observar nuestro entorno con ojos curiosos y mente abierta a fin de identificar el futuro que ya sucedió pero que aún debe generar un impacto. Y convertirnos en agentes transformadores que produzcan ese impacto. Así que mire bien a su alrededor. A lo mejor le provoque convertirse el primer peruano que instale ventanas a nano-carbón en su vivienda.
Piero Morosini, PhD
Milán, 19 de octubre de 2011
Copyright© 2011 Piero Morosini
Piero Morosini es Director de CENTRUM Estrategia, Liderazgo e Innovación, así como autor, conferencista y consultor de reconocido prestigio internacional. Piero obtuvo un PhD, un MBA y un M.A. en la Wharton School de la Universidad de Pensilvania, en Filadelfia. La traducción española de su último libro: “Las Siete Llaves de la Imaginación”, está a la venta en CENTRUM Católica y en las librerías CRISOL (www.lassietellavesdelaimaginacion.com )


