Pedro Gamio, Ex Viceministro de Energía y Minas: “El Estado no debe hacer una labor de salvataje frente a La Pampilla”

Por Guisella Vargas Ochoa

pedro gamio El Ex Viceministro de Energía y Minas, Pedro Gamio Aita, cuestiona la intención del gobierno de adquirir la Refinería La Pampilla advirtiendo que este activo de Repsol no cuenta con la infraestructura tecnológica necesaria para producir Diésel de acuerdo a los estándares ambientales que ordena la ley. Por ello insiste en que el gobierno debería exigirle a la empresa que invierta en su modernización y cumpla con la norma. Tras calcular que esa inversión podría superar los US$800 millones,Gamio recalca que el gobierno debería dejar que Repsol resuelva sus propios problemas en lugar de lanzarle un “salvataje” económico para cubrir las deficiencias de La Pampilla.

¿Cuál es su opinión acerca de la intención manifiesta del gobierno de participar en la adquisición de los activos de Repsol, tales como sus grifos y Refinería La Pampilla?

El gobierno debe evaluar bien lo que hará, pues Repsol está vendiendo todos sus activos en conjunto y dentro de ello está la Refinería La Pampilla que es el caso más crítico.

¿Cuál es la principal debilidad de La Pampilla?

El principal factor de análisis debe ser cómo está el cumplimiento del cronograma sobre el contenido de azufre en el Diesel, ya que este tiene una fecha de vencimiento en el año 2015. Si La Pampilla no ha avanzado en este proceso de modernización, definitivamente sería un inconveniente importante, ya que estaría en una situación similar a la de Talara, que le pertenece a PetroPerú. Si bien tiene una infraestructura más moderna, La Pampilla –por el tipo de tecnología y crudo que utiliza-- está produciendo un Diesel de 3,500 partes por millón de contenido de azufre que va contra la regla que establece un máximo de 50 partes por millón. E incluso se estaría aplicando el nuevo estándar internacional de bajarlo a 20 partes por millón. Este tema es relevante porque corresponde a una ley que viene del 2006 y hay un problema de salud ambiental muy grande en el Perú, donde 3,500 personas mueren al año por contaminación siendo el principal factor el transporte y evidentemente el tipo de combustible.

¿Cuál debería ser la actitud del gobierno frente a tal situación?

El Estado tiene que hacer que ambas refinerías cumplan con el estándar ambiental internacional.  Las dos están con tarjeta amarilla y es muy poco el tiempo que queda para el cumplimiento de esta norma. Sería bochornoso extender más el plazo. Lo único que quedaría es que su producción sea exportada pues hay países que pueden comprar ese Diesel que tiene un alto contenido de azufre. Mientras tanto no se puede castigar al consumidor peruano con ese producto. Necesitamos importar uno mejor y, en paralelo, avanzar en la masificación del uso del gas natural. Hay que procurar que entren inversionistas al país que tengan los mejores estándares. Nosotros pagamos precios de nivel internacional, por lo tanto necesitamos que se nos brinden combustibles de la mejor calidad posible.

Tomando en cuenta las carencias financieras que ya tiene el Estado para modernizar la refinería de Talara, ¿Cree que pueda hacerse cargo de ambas?

No. PetroPerú ya tiene suficiente con el contrato del Lote 64 (devuelto al Estado por la firma Talismán de Canadá). Dado que es un campo con reservas ya descubiertas de petróleo, lo que debería hacer PetroPerú ahora es realizar un concurso internacional para conseguir a un socio operador con capacidad técnica y económica para desarrollar ese lote, el cual comprende dos tareas: Desarrollar las reservas ya descubiertas e incrementar la actividad exploratoria. Meterse en la refinería La Pampilla es abarcar demasiado y además se dará una señal negativa a los inversionistas, pues se verá que el Estado peruano vuelve al monopolio del negocio de refinación.

Además, será muy discutible que pague por La Pampilla un valor por encima del que se cotiza en Bolsa, cuidado con eso.

Más aún porque todavía no tiene financiamiento para la Refinería de Talara...

Que es la prioridad. PetroPerú tiene que concentrar toda su capacidad de gerencia en el Lote 64 porque es una gran oportunidad. Esto es un reto que puede afrontar con un`joint venture´ de primer orden. PetroPerú debe hacer una hoja de ruta realista que dé señales positivas al mercado.

¿Cuál sería el mayor beneficio y el mayor riesgo de invertir en La Pampilla?

El principal valor de La Pampilla es su capacidad de almacenamiento, porque representa el 20% del total de hidrocarburos líquidos del país. Esta cualidad es importante en un país que está creciendo y que necesita atender una mayor demanda principalmente en la costa donde hay 12 terminales.

Pero su gran dificultad es que no ha modernizado su producción de derivados, el estándar no es internacional y ese es un serio inconveniente.

¿Y para llegar a ese nivel cuánta inversión se necesita?

Es una cifra por encima de los US$800 millones, estamos hablando a grosso modo porque los mismos operadores tendrían que dar el detalle. Al respecto hay otro dato importante y es que ambas refinerías están desadaptadas a la realidad de hoy, pues están preparadas para tratar un tipo de crudo que no corresponde con la nueva matriz que están haciendo en el Perú. Son mucho más competitivas las refinerías de países vecinos como Chile, y por ello Perú no puede dejar de modernizar su industria. Tenemos un enorme déficit de infraestructura en el sector energía cercano a los US$10 mil millones, estamos hablando de electricidad y de sistemas de gas natural. La ampliación del sistema de gas está muy retrasada por distintas razones; el gas de la selva no se puede utilizar en la costa.

Esta semana se informó que la Refinería La Pampilla incrementará su capital social en S/.343 millones ¿Cómo evalúa esta operación justo ahora que Repsol busca vender sus acciones y el gobierno se manifiesta como posible comprador?

Definitivamente tiene que haber un esfuerzo económico de ese tipo para poder cumplir con la norma de calidad de los combustibles. Es muy poco el tiempo que les queda para el cumplimiento de la norma y evidentemente no es una obra que se hace de la noche a la mañana. Me parece que el Estado debe aplicar todo el rigor de la ley ya que anteriormente hubo tres postergaciones. Lo mejor que puede hacer es monitorear esta situación y aplicar las sanciones del caso.

Según datos de la empresa, el capital social de Refinería La Pampilla asciende a S/.901 millones y con el aumento aprobado llegará a S/.1,244´680,000. Tomando en cuenta esos montos, ¿de dónde podría el Estado obtener financiamiento para esta compra?

De los recursos de todos los peruanos. Pero antes se necesita dinero para Talara y, a medida que dejan pasar el tiempo, el monto sigue en aumento. La actitud errática de la gerencia de PetroPerú de los últimos años hace que mientras más se demore más tengan que pagar. Ya ahora están entre 20% y 30 más de lo que costaría una refinería nueva. Entonces, si no se ha logrado resolver un problema propio, cómo se quiere asumir un reto mayor y generar una innecesaria preocupación en el mercado. Hay que hacer un análisis de riesgo y priorizar lo que para PetroPerú ya es una bendición que es el Lote 64. Si queremos ser un país emergente tenemos que hacer que la ley se respete tanto por parte de PetroPerú como de las empresas privadas.

Y si finalmente es un privado el que compra las acciones mayoritarias de Repsol en La Pampilla ¿qué posición debe adoptar el Estado frente al nuevo operador?

Cualquiera que entre tiene que cumplir con las reglas establecidas. En la medida que se acerca la fecha y es menos probable que se cumpla con las exigencias legales será más complicado conseguir el socio o inversionista que se busca. El Estado no debe hacer una labor de salvataje frente a la Refinería La Pampilla porque tiene muchas otras prioridades que atender. El Estado tiene que cautelar la calidad de vida y la salud de las personas.

Si el gobierno insistiera en comprar La Pampilla ¿podría heredarles una carga económica pesada a los futuros gobiernos?

Obviamente, por eso la decisión debe adoptarse de manera meditada y en función a un profundo análisis de riesgo. El país no debe cometer errores que luego nos hagan retroceder.

¿Y qué pasaría si el actual gobierno decidiera adquirir finalmente La Pampilla para dejar de lado la modernización de Talara?

El gobierno ya tiene un compromiso con Talara. El gobierno debería meditar si el precio de La Pampilla será el mismo en dos años cuando tenga tarjeta roja en materia ambiental en el mercado interno. Habrá que recordárle al gobierno que ese factor ambiental será requisito para vender su producción dentro y fuera del país.

¿El gobierno peruano estaría imitando al de Venezuela, que por tener la mayor cantidad de activos en manos del Estado ahora tiene graves problemas de liquidez?

No sólo eso, tienen problemas de apagones, en casa de herrero cuchillo de palo.

Como la venta de Repsol también incluye sus grifos, algunos defienden la participación del Estado argumentando que con ello bajaría el precio de los combustibles pero otros dicen que no se favorecería a las mayorías porque esos grifos quedan en los distritos más adinerados...

En el pasado, los grifos de PetroPerú tenían concesionarios privados y cuando los remató fue una medida económica no acertada. Ahora quiere recuperar el camino pero tampoco es conveniente porque Repsol está vendiendo sus grifos en paquete con la Pampilla, el cual es un hueso grande muy complicado. Si se vendieran los grifos de manera independiente sería otra la situación.

¿Cuál es el rol que debería asumir PetroPerú frente al mercado?

Ya está en la Bolsa y tiene que comenzar a vender sus acciones para asegurar un manejo corporativo como lo hace Ecopetrol en Colombia. El manejo de sus directivos debe responder a las mejores prácticas empresariales. Es necesario que dé buenas señales a los posibles accionistas y al mercado de hidrocarburos en el Perú. Debe tener una hoja de ruta clara y que guarde coherencia con una empresa que lista en Bolsa. Se han dado cinco anuncios sobre inversiones de PetroPerú en distintas actividades, algunas de las cuales han quedado descartadas y no es la mejor forma de dar señales al mercado.

¿En materia de política energética, cuáles son las reformas más urgentes que debe adoptar el gobierno para alentar las inversiones privadas?

Lo más urgente es relanzar la masificación del uso del gas natural. Luego se tiene que hacer un esfuerzo para ampliar la obra de ingeniería del sistema de transporte de Camisea, lo que tiene un retraso de cuatro años. También es necesario dar solución realista para promover el desarrollo de la petroquímica en el Perú. Hay que convocar a los grandes actores de la industria del etano y metano. Pero eso implica hacer ajustes a la manera como se han manejado las reglas de juego en el sector. El metano puede generar seis veces más ingresos que la materia prima del gas natural. Y el etano, doce a veinte veces. Esto implica un volumen de reservas considerable. Sin embargo aún no tenemos un proyecto petroquímico en marcha.

Desde el inicio de su gestión, el gobierno había prometido impulsarlo y crear un polo de desarrollo petroquímico...

Lo óptimo sería tener un polo petroquímico de metano y otro del etano. Pero se requiere que  las condiciones sean atractivas para los inversionistas. Con petroquímica le daríamos valor agregado a un recurso no renovable como es el gas natural. Hay una urgencia de aplicar toda la inteligencia al proyecto país principalmente ahora que viene disminuyendo el precio de los materias primas, especialmente de los minerales y además, porque se está cerrando el ciclo expansivo tan largo que hemos tenido. Por eso tenemos que hacer todo lo que sea posible para estar preparados ante un período de vacas flacas.