Jorge Zegarra, gerente general de Petramás: “Solamente en Lima existen rellenos sanitarios, mientras que en el interior del país no hay nada”.
El Dr. Jorge Zegarra Reátegui es gerente general de Petramás, empresa pionera en el país en proyectos de mecanismo de desarrollo limpio (MDL) en el tema de residuos sólidos. En esta entrevista, el gerente comentó a
Biznews.pe el tema de los bonos de carbono donde participa la empresa, sus planes futuros, que incluyen generación de energía eléctrica, así como el negocio inmobiliario, y también la realidad del manejo de la basura en el país; y por qué a pesar del crecimiento económico del país, éste no se ha traducido en mejores condiciones de salubridad.
Petramas es pionero en el tema de tratamiento de residuos, ¿cómo entraron a este rubro?
Tenemos aproximadamente 20 años en el rubro. Entramos en 1994 al crear el primer relleno sanitario privado en el país, Huaycoloro. Antes de esa fecha, todos los rellenos -los pocos que existían y existen hasta ahora-, y la actividad de gestión integral de residuos sólidos, que comprende la recolección, transporte y disposición final de los rellenos sanitarios, era una actividad reservada a los municipios y ejecutada por empresas paramunicipales.
En 1992 se publica una norma que promueve la inversión privada en el campo del saneamiento, de esta manera elimina los monopolios municipales. Decidimos que era pertinente hacer un relleno sanitario privado, porque Lima contaba con uno solo administrado por ESML, la antigua empresa de limpieza pública de la municipalidad, ubicado en Zapallal, en el cono norte. Nos dimos cuenta que los municipios del cono sur y este, así como parte del centro, no tenían un lugar donde ejecutar la disposición final, y lo hacían en chancherías clandestinas. Los noventa eran una época complicada para la economía del país, no había recursos y los municipios botaban la basura donde podían, por lo general en chancherías clandestinas, en las riberas de los ríos, o en alguna quebrada abandonada. Teníamos ocho botaderos clandestinos y 30 mil chanchos alimentados por la basura.
Ello sucedía a pesar que el municipio de Lima cobraba el servicio de relleno sanitario a través de los recibos de luz (lo que ya no sucede) y recaudaba el 90% de lo pagado en la ciudad por estos servicios. Sin embargo, en la práctica sólo daban el servicio a 20 ó 25% de la población. Entonces, decidimos que pese a esta barrera, los municipios podían hacer un esfuerzo y hacer otro pago para cubrir los gastos de un relleno sanitario moderno, ágil y cercano a sus distritos. Ahí empezó nuestra historia.
¿Tenían experiencia previa?
Había sido gerente de una mediana empresa subcontratista del municipio de Lima, y de alguna manera habíamos visto cómo se hacían los rellenos. Evidentemente trajimos técnicos de fuera, y nos capacitamos para emprender esta temática absolutamente nueva en el país, por lo menos en el sector privado.
Han incursionado en el tema de bonos de carbono, creo que también como pioneros. ¿Cómo funciona eso, y cómo se realiza en Perú?
En el país debe haber registrados 12 proyectos de mecanismos de desarrollo limpio aprobados por la junta ejecutiva del mecanismo de desarrollo limpio de la Organización de Naciones Unidas. Hemos hecho el primer proyecto de este tipo en residuos sólidos en Perú.
Actualmente, el gran tema en el mundo es el cambio climático. La respuesta del mundo civilizado ha sido el protocolo de Kyoto, con tres estrategias para afrontar el tema del calentamiento global y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Las dos primeras están referidas al Primer Mundo y la tercera, el mecanismo de desarrollo limpio dirigida exclusivamente a países del Tercer Mundo. Consiste en traer tecnología del Primer Mundo para incorporarla en nuestros países, para que con esa tecnología logren mitigar gases de efecto invernadero.
En el caso de los rellenos, la legislación nacional indica que debemos ventilar el gas, no quemarlo. Cuando traemos tecnología de punta y calificamos en un proyecto de mecanismo de desarrollo limpio, ya no ventilamos el gas, sino que lo quemamos. Para eso, hay que hacer pozas, construir un gasoducto en Huaycoloro de aproximadamente 20 kilómetros, una estación de succión, un flare de 15 metros. A través de este gasoducto succionamos el biogas y lo convertimos de metano a dióxido de carbono. Al hacerlo, logramos reducir los gases de efecto invernadero, pues el metano es el segundo gas en cuanto a cantidad que afecta al sistema con el calentamiento global. Cada tonelada de metano equivale a 21 toneladas de dióxido de carbono. Cuando quemo una tonelada de gas metano y lo convierto en una tonelada de dióxido de carbono, estoy reduciendo 21 veces su efecto. Eso califica como mecanismo de desarrollo limpio, y por cada tonelada que se reduce, Naciones Unidas reconoce un bono de carbono. Sin embargo, esto no sería posible si no hubiera un proyecto de este tipo, pues en el país no es una exigencia, la línea base es la exigencia nacional. Con la tecnología se logra un estándar del Primer Mundo que permite que no sean emitidas en el medio ambiente cientos de toneladas de metano. A través de este proyecto, mediante el protocolo de Kyoto, lograremos que el equivalente de 2 millones de toneladas de CO2 no sean expedidas al medio ambiente.
¿Es un negocio rentable el de los bonos de carbono?
Es un negocio como cualquier otro. No hay que esperar sentados a que caigan los bonos, primero debe hacerse una inversión importante. Luego está el tema tecnológico, pues a veces es complicado manejar tecnología nueva en el país, y evidentemente existe un pago por derecho de piso, mientras uno aprende. Existen proyectos a nivel latinoamericano que no han salido tan bien, y han sido más caros de lo que han logrado. Y finalmente existe un enorme mercado sujeto a las contingencias. El bono de carbono empezó costando € 35, en algún momento bajó a un euro, y actualmente está entre € 11 a 13 en promedio. Fluctúa de acuerdo a los cumplimientos de los países, entonces lo que uno invierte en un mecanismo de desarrollo limpio también está sujeto a estas contingencias, si el bono de carbono baja, sencillamente se puede perder capital. Pero no deja de ser un negocio interesante y además amigable con el medio ambiente.
¿Quién compra los bonos de carbono?
Para cumplir las metas del protocolo de Kyoto, las empresas del primer mundo han suscrito el anexo uno con metas de reducciones. Cuando no logran cumplir con sus metas, pueden recurrir a la compra de bonos de carbono del mecanismo de desarrollo limpio o al intercambio de emisiones –sólo en el Primer Mundo-, y de esa manera completar las cuotas. Por ejemplo, las empresas que generan electricidad con carbón de piedra, generan mucho CO2, y así existen compañías que generan muchos gases de efecto invernadero.
En general, ¿ve un futuro en los problemas medioambientales como fuente de nuevos negocios? En países europeos está siéndolo, ¿cómo cree que evolucionará acá?
Creo que sí, el gobierno ha dado pasos importantes. Por ejemplo, el año pasado dio la ley que promovía el uso de energías verdes, 5% de la energía provenga de una fuente renovable y con mejores precios. Hasta ese entonces no era posible generar energía verde –por lo menos en nuestro rubro-, pues el costo era mayor que el valor del mercado. Pero con estos incentivos ahora sí puede hacerse, y no sólo en el tema biomasa que es el caso nuestro, sino en el tema solar, eólico. Ahí vamos caminando.
¿Cuáles diría son los principales problemas ambientales que enfrenta el Perú hoy?
El primer problema es burocrático. Mientras pesquería y minería tienen sus ministerios, pliegos que de una manera u otra promueven inversiones en sus campos, y apoyan proyectos importantes, en el Perú, el tema ambiental no es promovido de esa manera, no tiene apoyo.
¿A pesar de existir un ministerio del Medio Ambiente?
A pesar que existe el ministerio, no se nota apoyo. Prueba de ello, es que habiendo centenares de municipios tanto distritales como provinciales en el Perú, Lima es la única ciudad con rellenos sanitarios, el resto del país –es decir, más o menos 60% de la basura- se dispone en botaderos clandestinos. No existen rellenos y ello porque no existe una política de apoyo sino también de control, pues los municipios tienen la obligación de ejecutar la disposición final de residuos sólidos de una manera saludable, adecuada y amigable con el medio ambiente.
Es decir, existe la normativa, pero nadie verifica que se cumpla.
Nadie la cumple, por lo menos al interior del país, y no existe un organismo que vele porque esto ocurra. Además no existe la entidad que lo promueva y algunas normas no guardan relación con la realidad. Existen funcionarios que ven realidades europeas o del norte de América, y quieren ver reflejado este tema en lo que se hace acá. En el Perú esto no se da porque la realidad y los costos son distintos, entonces debemos promover normas que se adecúen a nuestra realidad. Debe haber un paso intermedio, no se puede ir de la A a la Z en un solo salto, debe existir estadios intermedios de evolución, con metas que tengan que ser renovadas cada cinco años, para ir subiéndolas, y de esa manera ir acompañando al país en su desarrollo. En conclusión, solamente en Lima hay rellenos sanitarios, mientras que en el interior del país no hay nada.
¿Qué se hace en el interior del país con la basura?
Usted tiene el caso de Chiclayo. Cuando va por la Panamericana Norte, en Reque, puede ver cinco kilómetros de basura que están al medio ambiente y que se queman junto a dónde la gente vive, hay niños. Y no solamente ocurre en Reque, sino en casi todas las grandes ciudades del interior del país. Una situación caótica que afecta la salud de la gente que trabaja ahí, de la población en general y además produce gases de efecto invernadero.
El año pasado hubo brotes de peste bubónica en Chiclayo y Trujillo. ¿Quién debe supervisar eso?, ¿el ministerio de Salud o el del Ambiente?
Debería haber una comisión multisectorial encargada de velar por estos temas. De acuerdo a ley, el municipio provincial tiene la potestad, pero no tiene el dinero. La región tiene dinero aunque no tiene la potestad. Los servicios de limpieza pública en el tema de los rellenos sanitarios, debería financiarse con el pago de los arbitrios, pero la recaudación tributaria en las zonas populosas de Lima llega al orden del 30%, mientras que en provincias alcanza el 12% entonces, ¿con qué dinero se hace? También tiene que desarrollarse toda una cultura y eso irá implementándose en la medida en que la economía mejore, que nuevos sectores sociales sean incorporados y formalizados. Mientras tanto debe buscarse soluciones que ya existen, que incluyan algún tipo de inversión del gobierno central, bajar algunas vallas para tener lugares intermedios que no lleguen a ser rellenos sanitarios en la plenitud de la palabra, pero donde pueda ejecutarse la disposición final de los residuos de una manera amigable con el medio ambiente, y teniendo metas para ir evolucionando.
El crecimiento económico y el empleo crecen más en provincias que en Lima, sin embargo, las condiciones sanitarias no están a la par. La peste bubónica es una enfermedad medieval y todos saben que se origina por el mal manejo de la basura en las ciudades.
A veces lo que falta es conciencia cívica y social, sucede que teniendo dinero, el alcalde dice: ‘¿Por qué voy a invertir en este proyecto? Basta que limpie la ciudad y la basura, bótenla en el río que nadie se da cuenta’. No saben que generan un gran problema porque los vientos llevarán, tarde o temprano, gérmenes de la basura a la ciudad.
¿Cómo se puede combatir el tema de la contaminación en el país, sobre todo en grandes ciudades como Lima?
Nuestra empresa participa en todas las etapas del proceso de aseo urbano. Tenemos la flota más grande de compactadoras, transportamos con nuestra propia flota alrededor de 1,500 toneladas diarias de residuos sólidos, y también incursionamos en el tema de barrido de calles y parques y jardines. Tenemos aproximadamente 2000 trabajadores.
¿Cuál es la competencia de Petramás?, ¿por qué tienen una cuota de mercado tan grande?
En disposición final de residuos sólidos, es decir rellenos sanitarios, hemos logrado 60% del mercado, y en el tema del transporte, debemos estar en 15% del mercado. Existen muchas empresas medianas, pues entre nosotros y la competencia (Relima) trabajaremos en no más de 10 municipios, y Lima tiene 49 municipios. El resto del trabajo lo hacen pequeñas y medianas empresas, que lo hacen de manera esforzada y que están superándose. Ellos lo llevan a nuestros rellenos, nuestros o de la competencia.
¿No es un negocio interesante para otras empresas?
Hacer rellenos no es como hacer caramelos o chocolates. Es más complicado, no existen muchos lugares en Lima donde puedan hacerse rellenos, sobre todo lugares cercanos. Pongo el caso del relleno de El Zapallal, en el Cono Norte, que era una zona absolutamente despoblada, pero que hoy en día está rodeada de población. Santiago de Chile tiene dos rellenos, Lima cuatro y Buenos Aires tiene dos. El Distrito Federal posee cuatro, de los cuales hay uno, es el más grande, pero la ciudad cuenta con 20 millones de habitantes. Lima debe ser la ciudad latinoamericana que tiene más rellenos sanitarios. Entonces hacer más no tendría objetivo, pero si alguien quiere participar, está en libertad de invertir y correr el riesgo como cualquier otro negocio.
¿Los otros rellenos sanitarios también cumplen las normativas?
Entiendo que en Lima los cuatro rellenos sanitarios que existen cumplen las condiciones técnico- sanitarias.
¿Qué planes de expansión tienen?
En el tema de energía eléctrica, hemos ganado una concesión por 20 años. Hemos usado el gasoducto y toda la inversión del mecanismo de desarrollo limpio para ampliarlo al tema de generación de energía eléctrica que consiste básicamente en tomar ese gas del relleno, el biogás, someterlo a una planta de purificación que luego alimenta tres enormes motores con sus respectivos alternadores que generan energía eléctrica, y que luego es colgada en la línea de transmisión y en el sistema.
Además estamos viendo la posibilidad de lograr un mecanismo de desarrollo limpio en el relleno sanitario del Callao, está a punto de ser aprobado por la junta ejecutiva de las Naciones Unidas y esperamos que antes de fin de año sea aprobado y esté funcionando. Con ese gas en lugar de generar energía eléctrica, generaremos gas para combustible que alimentará los motores de las futuras generaciones de compactadoras de Petramás.
Para convertirlo en combustible, hay que someterlo a costosos procesos de purificación, pero concentrado en cantidades adecuadas puede servir para combustible para vehículos. En este momento, uno de los pocos países que lo ha logrado en sus rellenos sanitarios es EE.UU., y estamos siguiendo ese camino. La tecnología existe y estamos investigando para ver en qué medida resulta adecuado hacerlo en el país. Siempre será un tema de costos, pues la tecnología existe en la mayoría de casos, pero los costos harán que resulte adecuado y rentable.
¿Cuál ha sido su crecimiento y cuánto esperan crecer?
Somos una de las empresas líderes en el mercado, una de las más grandes. Crecimos 15% el año pasado, el 2010 fue un buen año para todos y esperamos que se repita eso en el 2011, lo que sucederá en la medida que el país camine de manera adecuada y correcta como viene haciéndolo hasta ahora.
¿Cuántos distritos atienden actualmente?
En disposición final, más de 30 distritos de Lima. Y en transporte, seis municipios grandes. La competencia recibe menos de dos mil toneladas por día y transporta mucho menos.
¿Incursionarán en nuevas áreas de negocio? Se habla de negocio inmobiliario, por ejemplo.
Hace 20 años, los socios de Petramás adquirieron algunos terrenos interesantes en diversos puntos de la ciudad, con miras a convertirlos en rellenos sanitarios. Actualmente, muchos de ellos han quedado ubicados en zonas urbanas. Como es lógico aprovecharemos en algunos de ellos el boom de la construcción para implementar proyectos de edificación de viviendas.
¿En qué zonas realizarán estos proyectos?
Fundamentalmente en Carabayllo, en una primera etapa.
Un comentario final que desee hacer.
Petramás significa ‘Peruanos trabajando por un medio ambiente saludable’. Creo que por lo logrado en estos últimos años dentro del rubro somos la empresa que más tecnología ha traído al país. Y hemos cumplido fiel y cabalmente con el lema que es nuestra razón social.
Como somos socios del Banco Mundial en el tema del proyecto de mecanismo de desarrollo limpio, todos los años nos envían a un grupo de expertos seniors en energía y medio ambiente para validar la calidad de nuestro proyecto, en este caso el relleno sanitario. Ello por un tema de imagen, pues el Banco Mundial no puede asociarse a cualquier empresa que no cumpla con ciertas cualidades y condiciones. A inicios de diciembre del 2010 realizaron la evaluación anual, luego de lo cual nos enviaron una carta donde consideran el relleno sanitario de Huaycoloro como uno de los mejores rellenos sanitarios del mundo y un ejemplo a seguir en toda la región latinoamericana. Viniendo de un grupo de expertos seniors, quienes han visto cientos o miles de estos proyectos, es un elogio que queremos compartir con el país. Nos llena de orgullo saber que gente de primer nivel, considere que en el Perú hemos logrado un nivel realmente estupendo.


