Entrevista a Leandro Mariátegui, gerente general de Sudamericana de Fibras:“Incursionaremos en el sector construcción en primer trimestre del 2013”

Por Guisella Vargas Ochoa

leandro Sudamericana de Fibras lidera el mercado de fibras acrílicas hiladas para el sector textil con una facturación anual estimada de US$110 millones. No obstante, esto representará un retroceso de 10% respecto al año anterior, provocado por la crisis de la Eurozona. Frente a ello su gerente general, Leandro Mariátegui, demanda mayor flexibilización de las normas laborales y cuestiona excesos en las inspecciones laborales. Advierte que pese al panorama negativo, la empresa seguirá invirtiendo previendo diversificar su cartera con la comercialización de su nueva fibra “Drymix”, que servirá de insumo para el sector construcción a partir del primer trimestre del 2013.

¿Cómo marcha el proyecto de incursionar con sus fibras en la fabricación de concreto?

El producto saldrá con la marca registrada Drymix. Ya estamos en la fase de pruebas. Se han hecho pruebas de laboratorio y de vaciado en lozas industriales, en obras medianas y grandes y en este momento estamos haciendo entrevistas a profundidad con ingenieros constructores para validar el concepto del mercado y por otro lado estamos enviando muestras a una universidad de Sao Paulo para que validen las características técnicas. 

¿Cuándo será el lanzamiento?

Incursionaremos en el sector construcción en el primer trimestre del 2013.  

¿Cuál será la ventaja comparativa del Drymix para el sector construcción?

Es un tema de física y de química. Cuando el concreto va a fraguar, a la hora de solidificarse las moléculas de arena, concreto, piedra, empiezan a generar fisuras por efecto de las fuerzas encontradas. Lo que hace Drymix, que es una fibra microcortada, es formar una especie de malla que evitar que se presenten esas grietas.

¿A qué segmento estará dirigido el Drymix?

Inicialmente a la mediana y gran construcción. Y en una segunda etapa a la autoconstrucción. El Drymix se podrá usar en mezcladores pequeños que son los llamados `trompitos´ con capacidad de un cuarto de metro cúbico, así como también en los `mixer´ de las empresas concreteras que trabajan con ocho metros cúbicos.

¿Existe el riesgo de que esta fibra se pudra?

No, porque no es una fibra natural y porque cuando el concreto fragua bota toda la humedad.

¿Cuánto estarán invirtiendo en este proyecto, desde la idea de negocio hasta la implementación?

La idea de negocio nació porque teníamos toda la infraestructura para hacerla. La parte tecnológica ya se conocía. Estamos usando la misma fibra acrílica variando sus propiedades físicas con un tratamiento diferente y un corte especial.  Hay una fase de estudio de mercado en la que estamos invirtiendo no más de medio millón de dólares en una primera etapa. También se invierte en costos de lanzamiento y conocimiento.  Si hubiéramos empezado de cero, la inversión hubiera sido 30 o 40 millones de dólares.

¿Cuál es la rentabilidad estimada y cuánto proyectan facturar en el primer año?

Por tratarse de una inversión pequeña, será de rápida recuperación en el primer año. La rentabilidad será de 30% aproximadamente. Aún no puedo adelantar cifras.

¿Este producto ya existe en otros países?

Hay empresas de otros hemisferios que ya lo producen. Seremos los primeros en el Perú. La ventaja es que de un punto del proceso podemos irnos a fibra textil o a fibra para construcción. Es una diversificación que se basa en oportunidad de mercado más que en inversión tecnológica.

En mayo señalaron que estarían cerrando el año con un crecimiento de 6% en facturación total, ¿mantienen esa proyección?

Para el año 2012 hemos ajustado nuestras proyecciones por el tema de la crisis en Europa que ha rebotado en el Asia. Estaremos facturando entre 100 y 110 millones de dólares. Hay un decrecimiento de 10%, porque es un año duro para la industria textil. En el ámbito local el problema ha sido que el invierno se atrasó en Lima, por ello la caída en las ventas es de un 5 ó 6 por ciento. Y en el mercado externo la caída ha sido de 12% más o menos.

¿Añadiéndole el nuevo negocio de Drymix, consideran que podrán recuperarse en el 2013?

Si bien todavía no hemos terminado nuestro plan comercial para el próximo año, consideramos que vamos a recuperarnos, tenemos mucha fe, incluso tenemos un proyecto de manejar cadena de suministro, que es una mezcla entre desarrollo de mercado y marketing. Pero no podría darle todavía una cifra final.

¿Cuál es la participación de Sudmericana de Fibras dentro del sector textil nacional?

En lo que se refiere al mercado de fibras acrílicas tenemos el 90%. El resto son importadores. Somos el único productor nacional. Y en el mercado de fibras en general el algodón sigue siendo la más consumida con el 60%. Le sigue la fibra acrílica con 10% a 12%, casi de la mano con el polyester, y luego siguen la lana, alpaca y otras fibras naturales.

Si hablamos de la fibra acrílica en particular, ¿cuáles son sus principales compradores?

En el Perú la utilizan básicamente los hilanderos de fibra larga, que la emplean como sustituto de la lana o como mezcla con lanas y alpacas. Todo lo que se compra en ovillo para tejer es acrílico. Es un producto que también mejora las características del algodón, aunque todavía esto no está muy desarrollado aquí. Las prendas de algodón se deforman cuando son lavadas y no eliminan la transpiración. Pero cuando se mezcla con la fibra acrílica, la prenda no se deforma y sí expulsa más el líquido. En Brasil se usa mucho esta mezcla.

¿A nivel de regiones, dónde se están concentrando principalmente sus ventas?

La producción de hilos de fibra larga está 70% en Lima y 30% en regiones. Y si hablamos de la prenda terminada 40% se consume en Lima y 60% en provincias. Después de Lima nuestros clientes están mayormente en Arequipa y Chiclayo.

¿Cuáles son sus principales compradores en el mercado externo?

Sudamérica es nuestro principal mercado. Tenemos oficinas comerciales en Chile, Bolivia, Brasil, Ecuador y Colombia. En estos mercados, donde tenemos más peso, tratamos de estimular la demanda. Otros compradores menores están en Turquía, Japón, Canadá, Sudáfrica, China.

¿Tras el encuentro ASPA que oportunidades han identificado?

Hay oportunidades en países como Irán o Siria, al margen de los conflictos existentes. La gente allá utiliza la fibra acrílica para fabricación de alfombras. También estamos analizando el mercado en Rusia, que es interesante, así como incursionar en Estados Unidos.

¿Qué medidas están adoptando frente al retroceso de 10% en sus ventas?

Las empresas son como barcos. Si el barco está bien mantenido se podrán superar las  tempestades. En nuestro caso consideramos a la crisis como una ola que hay que pasarla y por tanto hay que ser muy conscientes, austeros en los gastos, muy planificadores.  

¿En el caso del mercado de fibras acrílicas también se ha percibido un 10% de retroceso o más?

En algunas empresas más que otras. Hay plantas que están al 50% de capacidad utilizada. Siempre en una crisis mueren uno o dos participantes. Por eso hay que ser prudentes.

Ustedes tienen una planta que opera en base a gas natural, ¿de qué modo ha favorecido esto al negocio? ¿Y de qué modo los afecta la dependencia de Camisea?

Recuperamos calor de la generación eléctrica que se hace con gas natural y lo transformamos en vapor que utilizamos en el proceso de fabricación de fibras, consumiendo menos agua y dañando menos el medio ambiente. Siempre hemos sido pioneros en adoptar tecnología que nos permita ser eficientes en costos. Y por eso estamos vivos cuando en los últimos años han caído muchísimas plantas.  Cualquier empresa que necesita calor en sus procesos, convirtiéndose a gas natural, será más eficiente.  En el Perú hay gas natural en diversos ámbitos, la masificación puede contribuir al desarrollo pero hace falta que hagan los proyectos, esperemos que se ejecuten; todavía dependemos de Camisea, es cierto. Nosotros hacemos todo lo posible por reducir costos en nuestras operaciones, pero uno de los aspectos que nos afecta es la falta de flexibilidad en las leyes laborales que cada vez son más complicadas y que hacen que la industria textil sea menos competitiva en el mundo. Si hay una crisis y no somos flexibles, puede ser que las plantas no sobrevivan, sobre todo aquellas que son intensivas en mano de obra.

¿Cuáles son los cambios más urgentes que debería atender el Estado?

Derogar la ley del arbitraje potestativo que sube los costos laborales. Otro aspecto, es que actualmente estamos siendo muy agredidos por las autoridades de trabajo, recibiendo inspecciones entre dos y tres veces a la semana lo que nos genera costos extras de tener gente para que los atienda. Parece que no tienen otra cosa que hacer y se dedican a atacar a los empresarios formales.  La última semana tuvimos cinco inspecciones pero al final no concluyen en nada. Pagamos puntualmente a nuestros trabajadores, el que menos gana está 40% por encima del salario mínimo. Damos comedor, atención médica, todos los beneficios de ley. A nivel de industria nos sentimos muy amenazados. Nosotros tenemos 320 trabajadores.

¿Los gremios siguen dialogando con el gobierno para resolver este problema?

Con la Sociedad Nacional de Industrias nos hemos reunido con el presidente de la comisión laboral, con una serie de autoridades y estamos esperando respuestas. Pero es importante que el gobierno fomente el trabajo.

¿De qué manera están practicando la responsabilidad social en la empresa?

Nos preocupamos por nuestros trabajadores y además brindamos conocimiento para que tejedores de Gamarra y de otros lugares, así como mujeres puedan hacer prendas para generarse una fuente de ingresos. Tenemos una academia de tejido. Además hemos creado una empresa, SDEF Supply Chain, que está asesorando a las mypes para mejorar sus capacidades y también para ser un puente de comercialización entre ellas y las tiendas comerciales. Empezamos en agosto.

¿Cuánto planean facturar el primer año con ese `win-win´?

Esperamos facturar unos dos millones de dólares el primer año.  La idea es que en lugar de que las tiendas le compren a China, nos hagan sus pedidos y así abastecerlos según sus requerimientos específicos. Con ello, los retail podrán cambiar sus colecciones cada mes y no cada seis meses y bajarían sus costos y harían una labor de marketing social que les hará ganar dinero. Si todo funciona bien podríamos llegar a facturar US$60 millones anuales. Tenemos además convenios con diseñadores peruanos. Ellos capacitan a las mypes y los ayudan a armar las colecciones.