Entrevista a Lama Dorje Dondrub, presidente de la Asociación Sangha Activa:"Se puede ser un empresario de éxito con buen corazón"

Por Katty Carrera

Lama Dorje DondrubHoy en día hablar de la responsabilidad social o el cuidado del medio ambiente no son conceptos ajenos a la empresa, de igual modo transmitir felicidad a los trabajadores es una tendencia nueva, y que cada vez más empresarios intentan en su búsqueda por hallar una fuente de inspiración constante, que genere oportunidades positivas en los entornos en los que se relacionan.

En ese sentido, los budistas, en su trabajo de formación de líderes y empresarios, consideran que es posible compaginar la responsabilidad de dirigir con un estado mental de felicidad que llegue incluso a ser captado positivamente por sus colaboradores, y eso incidirá en la mejora del entorno general de la empresa y por tanto su productividad.

Precisamente, para difundir esa práctica budista, la Asociación Sangha Activa llega al Perú con un nuevo proyecto que agrupa a equipos de empresarios que buscan ese crecimiento personal desde la conexión con sus valores y con ello romper la idea que la felicidad es improductiva.

Para conversar sobre la influencia de esa tendencia en el mundo empresarial, Biznews.pe conversó con el Lama Dorje Dondrub, presidente de esa asociación budista.

Empezaron en el  2005 con estas charlas y años después instalaron un monasterio en Cusco En retrospectiva,  ¿cómo ha evolucionado la formación de esos grupos? ¿Qué lo trae de vuelta a Lima?

Esto empieza en España, cuando damos cursos abiertos de meditación a gente en general y empiezan a tener buenos resultados, se encuentran mucho mejor y son capaces de concentrarse más, de ir con alegría a los diferentes ambientes de su vida. Muchos eran empresarios y como les iba bien nos piden llevar ese desarrollo personal a su equipo de trabajo en la empresa.  Al mismo tiempo nos damos cuenta que los empresarios  necesitaban círculos especiales donde trabajaran el desarrollo personal  con la meditación y la introspección, entonces generamos equipos solo de empresarios de diferentes empresas que se reúnen una vez al mes  para intercambiar en lo que llamamos comités éticos . En ellos investigan qué es lo que tenemos que hacer para sentirnos bien con nosotros mismos y en el contacto con otros ambientes. A partir de allí fuimos acumulando experiencias y se presentó la oportunidad de venir al Perú, uno de los meditadores nos propuso hacerlo y así empezó. En budismo no creemos en la casualidad sino en la causalidad. Básicamente vinimos al Perú porque  el proyecto apostó por hacer un centro de retiros en Caicay (Cusco).  Ese monasterio continúa, aunque ya no sea parte de él, porque estoy encaminado en nuevos proyectos.

Pero, a partir de ahí empezamos a venir con grupos de allá (España) y se unieron gente de Lima que buscaban esa enseñanza y meditación. Ahora lo que empezó hablando de ética, incluso hablamos de cómo educar a los hijos siendo un empresario o cómo conseguir tiempo de calidad con la familia para que la empresa no rompa su ambiente más familiar.

Ahora estamos en un nuevo proyecto que está basado en hacer equipos de crecimiento, que lo estamos trabajando en España y vamos a ver si funciona aquí en Lima. El objetivo es disfrutar, los que participen deben quererlo y ello implica dar lo mejor de sí. Eso implica saber comunicar, para ello formamos equipos de 15 a 20 personas (empresarios con altos cargos) según un objetivo común visible, y lo protegemos con confianza y respeto, a partir de ahí se generan diversos temas que comparten.  Y son ellos mismos que luego que viven esa experiencia buscan que sus trabajadores, sus colaboradores la experimenten también. Intentamos finalmente que el jefe sea feliz, porque sabes que si eso sucede, el va a querer que los demás también lo sean. Romperá con la idea que la felicidad no es productiva.

¿Esa es la tendencia ahora? ¿Muchas empresas han empezado a darle más espacio de tiempo a sus trabajadores para que puedan disfrutar su vida familiar y que ello pueda revertirse en mejoras en el trabajo en la empresa?

Sí, tiene mucho sentido. Cuando tienes un trabajo concreto y tu mente se tiene que focalizar en ello, a la vez genera reacciones automáticas en base a las actividades que realizas y eso quieras o no, cuando llegas al ambiente familiar lo replicas, porque se convierte en un hábito, una tendencia, como decimos. Al final el ambiente familiar termina siendo gris cuando hay poca alegría. En budismo consideramos que hay dos energías básicamente: masculina y femenina. Todos tenemos ambas. La energía masculina hace que veas problemas y soluciones constantemente, y la satisfacción está cuando solucionas ese problema.  Así es cómo lo ven los que están  en cargos directivos, sea hombre o mujer. La energía masculina no entiende de disfrute en el día a día, no es algo que valga la pena conseguir. Estas personas llegan a casa con esa energía y cuando conversan con la pareja o los hijos sobre algo que pasó en el día, sienten que les están preguntando cómo solucionar esos problemas, cuando en realidad solo les explicaban, al final tampoco ellos escuchan esa respuesta, y termina el ejecutivo sintiéndose fatal en casa porque no lo entienden, ni lo valoran. Para superar eso  genera un carácter especial, muy rudo o no comparte, y es típico que esa gente en el mundo empresarial es súper efectivo, brillante, con ideas geniales y cuando llegan a casa son hombres o mujeres grises sin ánimo para dar opinión y sin capacidad para disfrutar de la familia.

¿Entonces la energía femenina es  todo lo contrario a eso?

Sí, la energía femenina tiene una misión diferente. Cuando estás en femenino lo importante es disfrutar aquí y ahora y los problemas son solo cosas que están en la vida. Se encarga de ver posibilidades, es la que abre la vista, te permite ver los matices de la vida. Cuando la energía femenina está en el ambiente hay alegría, ganas de compartir y se habla de muchas cosas, tampoco hace falta que haya un hilo conductor muy preciso. Lo importante es compartir.

¿Qué debe primar en un ejecutivo para que pueda obtener éxito en el campo empresarial?

Tendría que empezar por definir qué es éxito empresarial. Por ejemplo, si un empresario quiere conseguir una cantidad de beneficios este año , toda su conversación durante el día se concentrará en eso, en economía, en los obstáculos que tiene  para conseguir eso que quiere, y hasta que no lo logre no estará satisfecho, no será feliz.  Pero durante ese proceso se perderá partes de la vida que son muy importantes, como disfrutar de la familia o si tiene empleados, disfrutar de esa persona, del enriquecimiento de persona a persona. Pero hay otro éxito, que es el ser empresario, conseguir beneficios, sin perder nunca la conexión con sus valores como persona.

 Nosotros llevamos hace unos años investigando sobre la felicidad, Buda hace 2500 años lo dijo, para ser feliz tienes que estar consciente al 100% de tu mundo interior en conexión con el mundo exterior. Sin que lo externo te desconecte de tus valores, de lo importante para ti.  Entonces un empresario de éxito tiene que tener en cuenta que para ser feliz debe saber cuáles son sus valores. La felicidad no está en el objetivo, sino en estar en contacto con los valores, si se pierden en el camino cuando consigues el objetivo  ya no hay satisfacción. En algunos casos, aunque no hayas cumplido con el objetivo, siente la satisfacción que tendrá al final, y eso no quiere decir que no sea efectivo, porque el entusiasmo, la alegría de estar conectado con el presente te lo da el estar viviendo en valores, porque te miras a ti mismo y te sentirás satisfecho.

¿Y se puede lograr mantener esos valores a pesar del entorno?

Si nos remitimos a casos concretos, en España hay equipos de trabajo que lo están consiguiendo. Incluso lo interesante del tema es que cuando estás en contacto con tus valores, lo que llamamos crisis, no se entiende como algo negativo, sino que es un momento vital donde puedes sacar lo mejor de ti. En momentos de crisis, es cuando se demuestra quién está en conexión con sus valores. En una época, el marketing obligaba a que se hablara de valores, y había gente que intentaba repetir algo que había escuchado que le pareció beneficioso para conseguir su objetivo  pero no está verdaderamente enraizado en los valores. Entonces hoy en día hay empresarios que gestionan su presente desde los valores y que están y bien consigo mismo y han descubierto que es la mejor forma de generar equipos de trabajo muy potentes y preparados para cualquier contingencia.

¿Cuáles son las técnicas que ustedes enseñan en esos grupos?

Están basadas, básicamente, en que por el hecho de ser persona es potencialmente un Buda, perfecto en si mismo y que si no manifiesta esa perfección es debido a las tendencias negativas y la ignorancia. Entonces siendo potencialmente un Buda hay que tratarlo desde ahí. La resolución de conflictos surge desde ahí, cuando alguien me daña, piensa que haciendolo va a ser más feliz,  no necesariamente para fastidiarme. Necesitamos información, porque hemos aprendido a estar en la vida de una forma concreta y es porque lo hemos visto como algo natural en nuestra familia, en los medios.  Entonces, a la hora de formar un equipo lo primero que se hace es trabajar el consenso, buscar todo lo que une al grupo en la primera sesión, y cuando todos están convencidos de eso, se busca cuáles son los conflictos sin perder lo que los une. Al principio puede parecer que el grupo pierde potencia, pero a largo plazo cuando se consigue que todos se valoren como persona independientemente de lo que pase, se genera  confianza y energía de ilusión y de entusiasmo, que hasta que no lo vive no lo cree.

Todo esto requiere de una cierta inversión sobretodo de tiempo, quien decide hacerlo en busca de un resultado que afecte positivamente a su empresa..

Tenemos equipos muy duraderos, profesionales verdaderamente enraizados en valores. Un profesional sabe hacer la tarea, un buen profesional disfruta haciendo la tarea bien hecha. El disfrute es lo que marca la diferencia . Entonces los beneficios están en que mientras disfruta de lo que hace, supera todo obstáculo, cuando llega a casa es capaz de aportar y disfrutar a la vez . Luego con los amigos no habla de problemas, sino que sigue disfrutando de la presencia de ellos. Uno gestiona lo que uno es, así como el ambiente, y decide desde su centro cómo reaccionar.  Estar bien consigo mismo lo conecta con su intuición, le viene a la mente proyectos viables , y es capaz de expresarlos con contundencia que su equipo, que también está bien, los capta y los implementa rápidamente.  Es mágico cuando uno está bien y tiene un buen equipo.

¿Cuándo es que surge este cambio en la visión del empresario?

En el mundo en el que estamos, las emociones tienen que ser consideradas si se quiere tener éxito de verdad, no sólo económico.  El mayor éxito como ser humano es cuando te mueres y haces una evaluación de la vida y te sientes satisfecho con lo que hiciste.

Siempre han habido empresarios basados en los valores , lo que pasa es que no estudiaban, se les consideraba seres raros. No necesariamente, los empresarios con valores han tenido éxito empresarial en el pasado, porque quizás tenían muy buena intensión, pero le faltaba técnica. Ahora lo que pasa es que como la ciencia se ha puesto a investigar ha descubierto estos casos de éxito de felicidad. Hoy se sabe que la buena voluntad tiene que ir de la mano con la técnica, lo mismo pasa en cualquier profesión. Por un momento parecía que con la técnica y sin emociones en la empresa la cosa funcionaba mejor, y puede ser que en un tiempo de transición haya sido así. Pero, en la actualidad hay que recuperar el buen corazón, porque se puede ser un empresario de éxito con buen corazón.  

¿En el Perú, cómo ven los empresarios toda esta formación espiritual y cómo aplican este aprendizaje?

Cada vez hay más gente interesada en las charlas que hemos venido haciendo. Están súper abiertos, al principio te ven con desconfianza.

¿Quizás por qué quieren ver en el acto un resultado?

Cuando nuestra misión habla con los empresarios nosotros no le aportamos conocimientos sobre cómo llevar la empresa desde el apartado técnico, nos enfocamos en las relaciones humanas y su desarrollo personal. Allí tenemos experiencia, porque llevamos tiempo viviendo en comunidad  y haciendo proyectos en comunidad. Son los mismos problemas en un monasterio que en una empresa. Cuando la desconfianza aparece en el ambiente, cualquier mensaje por muy positivo que se quiera transmitir es tergiversado por la desconfianza. Cuando hay miedo en el ambiente, la información es imposible que fluya, y al final todo eso es un tema de gestión emocional independientemente de dónde esté. Hay que tener claro que si uno quiere de verdad tener equipos de trabajo donde haya disfrute, tiene que estar la energía masculina y femenina trabajando al mismo tiempo.

En la época de la industrialización, el hombre luchaba con las máquina, le daba más revoluciones y al empleado lo tensaba o le transmitía miedo para que estuviera más atento. En estos tiempos, el hombre no tiene que competir con la máquina, solo tiene que estar mejor que la máquina para gestionarla correctamente, y para ello tiene que estar emocionalmente bien. De lo contrario ni tiene la buena idea, ni disfruta explicándola, ni su equipo se engancha porque no lo está disfrutando y cuando intenta forzar para que se realice esa idea, independientemente de que se entusiasmen o no, al final acaba mal.  Lo que está ocurriendo con los equipos, es que vemos una mayor fidelización en las empresas, porque disfruta y sabe que es importante para ella. Entonces, no tiene que atar a la gente,  y estará allí mientras disfrute lo que hace.  Y en el Perú, ese paradigma cuesta como allá (España), no estamos por delante. La crisis está muy fuerte. Pero, como dije son los valores, independientemente de lo que pase afuera se debe mantener la misma posición ante el aparente éxito o fracaso. Esto quiere decir que los empresarios auténticos, no pierden su persona, más bien se reafirman en la crisis.

¿Qué se necesita para enfrentar esa crisis económica?

Saber que el mal momento acabará y cuando ello pase, lo que se habrá llevado de ese momento es lo que haya puesto.  Si surgieron las emociones aflictivas y dejo que eso fluya, cuando acabe ese período, es lo que habrá sembrado. Eso hay que recordarlo bastante veces, porque cuando la cosa va mal sale el miedo, el enfado, la tristeza y eso hace que lo que le apetezca hacer no necesariamente sea positivo. Entonces, no hay que entrenarse cuando está la crisis, sino antes.  Aquí en Lima, no se respira lo mismo que allá, aquí hay alegría, energía que corre, que también hace unos años estaba por allá. Espero que lo gestionen bien, porque cuando la energía corre parece que va a ser infinito, y no necesariamente es así.

¿Cuál es la mejor forma de gestionar esa energía positiva que ahora se vive en el Perú ? ¿Cómo es que llegamos a esta situación? ¿Qué fue lo que cambió?

Allí uno se pregunta si se hace las cosas para uno mismo o para los demás. Hay momentos  que  a uno le satisface hacer cosas para uno mismo y en otros momentos para los demás. Un buen tejido empresarial  tiene que tener empresarios que se mire así mismo, y que  dedique  toda esa capacidad de negocio para beneficiar también a los demás.

Veo al empresariado más consistente, se nota un entusiasmo que por allá (Europa) no se respira, con proyectos nuevos , y supongo que hay detrás también  especuladores que antes estaban por allá y hoy están aquí.

Parece contradictorio, pero hoy que hay más proyectos y el gobierno está decidido a promocionar el país y generar nuevas inversiones, los conflictos sociales surgen con mayor frecuencia.

Que la economía fluya no es garantía que la sociedad esté disfrutando de eso,  tiene que sentirse satisfecha , no parar de crecer. Desde el punto de vista capitalista es simple resolver poniendo dinero, pero  vemos que eso sin una buena gestión no soluciona el tema. Aquí volvemos al objetivo. Ese problema no lo solucionarán solo los empresarios, aquí la sociedad tiene que tener muy claro cuál su objetivo vital. Falta que haya crecimiento, que sepa qué es lo que quiere.

¿Cómo pueden protestar entonces si no saben lo que quieren? ¿Cómo se resuelve eso?

A lo mejor saben lo que no quieren. Uno no sabe lo que quiere hasta que no lo tenga.  En esa tensión está el desarrollo personal, no es tanto decir no o si, es vivir todo el proceso. A medida que las necesidades básicas se van cubriendo, uno es  capaz de pensar en felicidad. Durante años ser feliz era tener para comer. Pero, una vez que eso sucedió, empieza a ver que la felicidad está más allá de comer , dormir o reír.  Entonces cuando hablamos de sectores de la población que tienen necesidades muy básicas, no se puede ir con un mensaje de felicidad, porque no te van a entender.  La empresa tiene que dar de comer, pero además debe tener en cuenta la educación, que los valores se mantengan.  En el fondo, lo importante no es dar de comer, sino que forme parte de las oportunidades que se les ofrece para crecer. Hay empresarios con muy buena intensión, pero no es fácil, porque si hay desconfianza en el ambiente es muy difícil que funcione.  Es necesario que hayan personas, en todos los sectores involucrados,  que estén conectadas con sus valores  y que sean ejemplo vivo de eso.