Entrevista a César Peñaranda, Director Ejecutivo del Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial de la CCL

Por Katty Carrera

César Peñaranda ccl En los últimos años, uno de los mayores objetivos de la política fiscal ha sido elevar la presión tributaria hasta llegar a un nivel compatible con los requerimientos de gasto del Estado, que comprende hacer frente a los problemas sociales, la pobreza en especial, así como invertir en infraestructura.  Pero esa meta pasa por ampliar el número de contribuyentes lo que implica reducir la informalidad, a la par con reducir la evasión y la elusión. Y ese precisamente fue el argumento para que el Ejecutivo solicitara al Congreso la delegación de facultades para legislar en materia tributaria y aduanera.

Hoy en día la presión tributaria tanto en el sector formal como informal, que incluye la recaudación de los impuestos General a las Ventas (IGV), a la Renta (IR) y Selectivo al Consumo (ISC), así como los tributos aduaneros, alcanza el 15.5% del PBI. Sin embargo, esa tasa podría quedar desvirtuada si se toma en cuenta que el 60% de la economía nacional no paga impuestos, por lo que el cálculo en lugar de haberse realizado sobre el 40% que sí paga impuestos, se ha hecho sobre un 100%, lo cual obviamente arroja una menor tasa.

Lo cierto es que la carga tributaria que recibe el sector formal en el Perú representa el 39.8% del Producto Bruto Interno (PBI), similar a los registrados en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), como Dinamarca (57%), Suecia (42%) e Italia (40%), y sin ir muy lejos en América Latina, Brasil (33%), Colombia (22%), Chile (21%), Argentina (19%) o México (15%).  Sin duda, esto coloca al Perú en desventaja frente a otros países y afecta severamente su competitividad.

En ese sentido, se requiere de un nuevo sistema tributario neutro, estable y eficiente, que permita mejorar la recaudación sin desincentivar la iniciativa empresarial que es la principal fuente de riqueza, todo ello dentro de una reforma integral que pase por la modernización de la propia Superintendencia Nacional de Aduanas y Administración Tributaria (Sunat). Precisamente esa es una de las propuestas del Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), y Biznews.pe conversó con César Peñaranda, su director ejecutivo.

¿Cuál ha sido el nivel de recaudación en el primer semestre de este año?

En realidad la recaudación en el país ha ido evolucionando de acuerdo a lo previsto, no ha habido ningún contratiempo en ese sentido.  Dado que va de la mano con el crecimiento económico, y si bien el ritmo de éste ha disminuido en alguna medida, los índices de recaudación se mantienen. No hay en estos momentos un problema de atender los requerimientos por escasez de los recursos. El problema es que quizás hacia fin de año en la medida que la economía se desacelere a un nivel mayor de lo previsto, sí podría haber un impacto en la recaudación.

Entre los sectores principales que aportan a la recaudación están los de servicios, construcción y comercio, que se han mantenido con buen ritmo de crecimiento. Los problemas más bien han surgido por el sector de minería, que tuvo problemas de crecimiento, así como el sector manufactura que entre enero y mayo ha registrado un decrecimiento, con lo cual afecta en alguna medida la recaudación fiscal.

¿ Considera usted que a pesar de ello ha presentado un crecimiento? ¿En cuánto cerraría este año?

Los impuestos vinculados al sector productivo han evolucionado a un ritmo acumulado del 6%, probablemente no a una tasa más alta, pero sí han ido creciendo. Considero entonces que cerraremos con un superávit fiscal del 1%  con respecto al PBI de este año. El sector que más ha aportado entre enero y mayo al crecimiento del PBI es el de servicios, que tienen que ver con sector financiero y seguros, restaurantes y hoteles, servicios gubernamentales, servicios prestados a empresas, entre otros.  El segundo sector en importancia es el de minería, que afortunadamente se ha recuperado con un crecimiento acumulado ligeramente por encima del 2%, por lo tanto también por ese concepto la recaudación se mantiene.

Con las recientes medidas adoptadas por la Sunat desde su intervención en el establecimiento de  rutas fiscales para frenar el suministro irregular de insumos químicos y maquinarias en la lucha contra la minería ilegal, ¿cómo impactará ello en la recaudación tributaria dado que con esto se detectarán la evasión de impuestos que hacen los grupos ilegales?

Hay varios rubros que juegan en contra de la recaudación fiscal y por los que el gobierno deja de percibir, están en primer lugar las exoneraciones tributarias que se les da a algunas regiones en el país.  Le sigue la evasión de impuestos que es bastante alta, y que según el Ministerio de Economía en el Impuesto a la Renta (IR) tiene una evasión del 50% tanto como el Impuesto General a las Ventas (IGV).  Pero, además de ello se pierden recursos por el contrabando que existe. Precisamente por esto es que el ejecutivo solicitó las facultades legislativas para poder corregir esos problemas y bajar la alta evasión que hay en el país.

Nosotros en el Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial (IEDEP) de la CCL calculamos que el gobierno podría recaudar casi S/. 25,000 millones más si se atacan estos tres problemas. Por las exoneraciones tributarias se deja de recaudar alrededor del 1.2% del PBI, por evasión del IGV casi 4% del PBI, por el IR se recauda solo el 50% de lo esperado y por contrabando se pierde alrededor de medio punto porcentual del PBI. Como el gobierno es consciente de esto el gobierno viene realizando estas actividades a través de la Sunat no solo para atacar la evasión, sino también la elusión, que si bien no es ilegal afecta, y por eso es que se está tratando de cortar las posibles vías para no pagar impuestos.

Uno de los problemas delicados que tiene el país es que el 60% de la economía es informal, y eso significa que no paga impuestos.

¿Básicamente en qué sectores se da esto?

En general en todos los sectores, pero se da muy fuerte en servicios, comercio, minería y en particular la que está vinculada al oro y plata, por el valor que esto genera.

En los últimos años cerca del 40% que recauda la Sunat proviene del sector servicios, alrededor del 20% de minería e hidrocarburos, industria aporta casi el 19%, comercio el 15%, y en esos sectores está concentrada la informalidad además del sector agropecuario, aunque este aporta muy poco, precisamente por ese problema. Por eso es que se está buscando reducir la informalidad para poder subir la recaudación.

¿Con esta informalidad concentrada en el sector servicios, entre otros, se podrá lograr que este año la recaudación de ese rubro crezca?

El sector servicios es el más importante en recaudación, y claro es donde se ha concentrado la informalidad, este problema podría ser superado y el gobierno pudiera recaudar alrededor del 5% del PBI si corrige estas evasiones.

¿De atacarse estos problemas, el impacto en la recaudación se daría de inmediato?

No corregir la evasión toma tiempo, es complejo, pero lo importante es atacarla. En el caso de la evasión por el IGV que se calcula está alrededor del 4% del PBI, y eso entre otras cosas puede deberse al alto nivel que tiene, de 18%. Algunos analistas que han estudiado este tema y que han comparado con la realidad de otros países, advierten que cuanto más alto es el impuesto mayor es la evasión por un lado y también la informalidad. Por ejemplo, una micro empresa que tenga que pagar el 30% del Impuesto a la Renta, más el 18% en los insumos y bienes intermedios que compra, entre otros, lo que va a hacer es evitar enfrentar estos impuestos y por eso se convierte quizás en informal.  Deja de pagar impuestos, de pagar los beneficios sociales a los trabajadores, no tiene licencia y esto es el común denominador de la informalidad entre las micro y pequeñas empresas en el Perú. Entonces, parte de la solución para reducir la informalidad y en consecuencia recaudar más está en bajar las tasas.

¿A cuánto debería reducirse esas tasas?

Hay que estudiar eso, para precisar en cuánto y en qué período, porque tampoco se podría hacer muy profundo y a un plazo muy corto. Hay que ir evaluando cuál puede ser la tasa adecuada, porque lo que no se quiere es perder ingresos fiscales. Pero es muy probable que si se reduce la tasa y se hace atractivo para que la micro y pequeña empresa se formalice y esto tenga éxito, se termine recaudando más.

Si bien no hay un estimado de cuánto debiera reducirse, se sabe que parte de la informalidad se debe al alto nivel de los impuestos que no están dispuestos a pagar las micro y pequeñas empresas en particular. Por eso es que la recaudación descansa fundamentalmente en el sector formal.

El gobierno pidió facultades legislativas al Congreso bajo el argumento que la presión tributaria es muy baja, 15.5% del PBI, pero nosotros en el IEDEP hicimos un cálculo: como la economía informal es el 60% que no paga impuestos, por lo tanto en el numerador ese total de lo que se recauda por impuestos no se debe dividir entre el 100% del PBI, sino solo considera el 40%, que es el que paga impuestos. Si se calcula entre el total de la recaudación por impuestos que asciende al 40% del PBI, la presión tributaria sube a casi 40% , como cualquier país desarrollado del mundo. Esto significa que las empresas formales sumadas a las personas que tienen consciencia tributaria están llevando todo el peso de la recaudación fiscal, porque el informal no paga nada.

¿Entonces actualmente la presión tributaria del país no concuerda con el nivel de desarrollo de la economía nacional?

La presión tributaria debería ser mayor, pero también considerar un mayor número de contribuyentes. No puede seguir subiendo solamente a costa de las empresas formales.

Claro, si consideramos que la presión tributaria alcanza a recaudar solo el 15.5% del PBI, vamos a encontrar que esa cifra está por debajo del promedio de la región de latinoamricana y muy lejos de lo que se recauda en los países desarrollados en relación al PBI.  Pero como ya hemos visto no es un cálculo que esté bien hecho, porque realmente el 60% de la economía no paga impuestos porque es informal, tal como lo señala además el Banco Mundial. Si reconocemos esto y ajustamos el cálculo al número que realmente paga impuestos, es decir al 40%, eso nos lleva a obtener un resultado de presión tributaria más alta tan igual como la de cualquier país desarrollado cerca al 40%.

Entonces, la Sunat no puede continuar persiguiendo al formal, lo que  hay que hacer es buscar la forma en que ese 60% de la economía, fundamentalmente micro y pequeñas empresas, se formalicen y para ello hay que estudiar si las tasas de impuestos son muy altas y conviene bajarlas para incorporarlos a la formalidad.  Los estudios a nivel mundial indican que tasas más bajas bien administradas pueden conducir a una recaudación mucho más alta.

¿Las facultades legislativas que le fueron concedidas al Ejecutivo para legislar en materia tributaria y aduanera han sido bien utilizadas? De acuerdo a las medidas adoptadas, ¿qué aspectos quizás debieran ser mejor planteados?

El Ejecutivo viene dando  medidas superficiales, que si bien van la mayoría de ellas en buena dirección,  hay otras muy malas, como las medidas tributarias que ha dictado en estos días en relación a la exportación de servicios que es tremendamente negativa, porque desmantela toda la ley en ese sentido y atenta contra ella.

Pero, al margen de eso, el Ministerio de Economía y Finanzas ha debido hacer una reforma tributaria integral, porque la política tributaria tiene que ser analizada en profundidad y requiere todo un cambio en cuanto a nivel de tasas impositivas, si conviene bajarlas y en cuánto tiempo, para buscar reducir la evasión, además de eliminar las exoneraciones tributarias.

¿Se ha  hecho muy poco, entonces, en cuanto a materia tributaria?

La política tributaria peruana es regresiva, porque descansa más en impuestos indirectos, en vez de hacerlo en impuestos directos. Por ejemplo, cuando una persona pobre entra a comprar un producto paga 18% de IGV, a esa misma tienda entra otra persona con más dinero y compra el mismo producto y paga también 18%, porque el impuesto indirecto, el IGV, es ciego. Más bien, el Impuesto a la Renta si debiera pagar más proporcionalmente el que tiene que el que no tiene. Lamentablemente, la política tributaria descansa más en los impuestos ciegos, indirectos, y no en los impuestos directos.  Eso se podría corregir con una reforma.

Otro de los aspectos que yo destacaría es que se debiera hacer una reforma de la Sunat, que se ha quedado rezagada y no está cumpliendo su labor eficientemente, porque parte importante de lo que recauda es gracias al sector privado a través de los sistemas de percepciones y retenciones que creó esa entidad. Pero, las empresas no nacen para recaudar impuestos, esa no es su función, eso depende de la Sunat y eso tendría que eliminarse en algún momento. La Sunat está obligada a ser ella la que recaude, no utilizar a la empresas para recaudar. Por eso, requiere ser modernizada para poder fiscalizar y supervisar adecuadamente y reducir la informalidad. No puede ser que centre su atención sobre el formal. Las empresas siempre tienen a auditores y personas de la Sunat encima de ellas, y todas, salvo algunas con problemas que nunca faltan, cumplen con pagar sus impuestos. Pero, al 60% de la economía que no paga impuestos, nadie se preocupa por incorporarlos a la formalidad. La Sunat requiere un sistema de información, de supervisión más moderno, una reorientación integral que le permita cumplir su función de manera eficiente y eficaz.